¿Puede ser natural la violencia, e incluso el asesinato?

En 2014, la revista Nature publicó los resultados de un monumental estudio científico realizado, en Mahale, en Tanzania, y dirigido por algunos de los mejores primatólogos del mundo. Recopilaron información de 18 comunidades de chimpancés estudiadas durante cinco décadas. Sus datos incluyeron 152 asesinatosn = 58 observados, 41 inferidos y 53 presuntos asesinatos) por chimpancés en 15 comunidades. Encontraron que los machos fueron los atacantes más frecuentes (92% de los participantes) y las víctimas (73%); la mayoría de los asesinatos (66%) involucraron ataques entre comunidades; y los atacantes superaban en gran medida a sus víctimas (proporción media de 8: 1).

Concluyeron que la violencia letal era el resultado de estrategias de adaptación, de modo que los asesinos finalmente obtienen beneficios de aptitud física al aumentar su acceso a recursos como alimentos o parejas.

Esta investigación, que cuenta con el trabajo de una treintena de primatólogos que han tomado notas en medio de la selva durante años, muestra que las matanzas se dan en condiciones previsibles, que coinciden con la teoría de la violencia como estrategia adaptativa: se da cuando hay más machos en la comunidad y cuando la densidad de población en mayor. Además, las víctimas son en casi todos los casos miembros de una comunidad rival, sin relación de parentesco con los atacantes, y es habitual que se trate de ejemplares jóvenes e indefensos. Los chimpancés matan en grupos con una media de ocho atacantes frente a una sola víctima: no es un encuentro fortuito que desencadena una batalla atroz, sino asaltos premeditados en los que los chimpancés han calculado muy bien sus abrumadoras posibilidades de éxito.

En clave territorial, los machos se benefician matando machos de otras comunidades porque esto reduce la capacidad de la comunidad rival para defender su territorio. Así, los atacantes pueden ampliar su territorio, con más comida para los atacantes, sus parejas y sus hijos. Matar es parte de su comportamiento natural.

Referencia

‘Lethal aggression in Pan is better explained by adaptive strategies than human impacts’ doi:10.1038/nature13727

 

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