MI HISTORIA:

Fracasado experimentador durante más de 50 años de múltiples caminos de desarrollo personal (incluida formación completa como psicoterapéuta Gestalt durante tres años en la Asociación Española de Terapia Gestalt) y de búsqueda espiritual (incluida una titulación como profesor de yoga en el Sivananda Ashram Yoga Camp de Canadá, en 1974).

Ahora veo que estos caminos, para mí, consistieron en adquirir nuevas creencias que simplemente sustituían a las anteriores (aunque yo siempre consideraba que las últimas adquiridas eran más “verdaderas” que las anteriores). Hoy, solo confío en la propia experimentación directa de la vida como una auténtica vivencia de la realidad. Sigo teniendo, y tendré, creencias pero ya no confio en ellas cuando se trata de SER. Tampoco exijo a la vida que siempre me traiga alegría y siempre me esquive el dolor. No sería realista. Asumo la verdad de cada momento.

En 2019 tuve un grave problema personal que me ayudó a gestionar Dora Gil. De ese contexto concreto, pero que incluía todos los contextos previos que me condicionaban, se derivó una comprensión clara de la inmediatez del Ser. Una vivencia directa de la sencilla realidad ¡Todavía no puedo creerme que sea tan simple!

Autor, en 2020, del libro “Ser lo que soy”, sobre una simple alternativa directa a la maraña redundante de ciertos caminos que buscan el SER fuera de la propia experiencia.

Viví, felizmente, en el campo (a la derecha, dando de comer a una ternerita, de niño) y sigo viviendo y amando el campo también hoy día (a la izquierda, en mi jardín, en el verano de 2020). Recuerdo como difícil mi adolescencia, durante la que buscaba, con ansiedad, caminos alternativos a los que la familia y el colegio me ofrecían.

Satisfactoriamente casado, padre y abuelo.

Médico de familia, recientemente jubilado, especialmente interesado y gran apasionado de la medicina de familia holística. y, especialmente, en los temas de Salud Mental como el abordaje natural de la depresión. En esta preciosa profesión he tenido el privilegio de mantener más de medio millón de entrevistas, con personas y familias consultantes (incluida una gran cantidad de problemática emocional, psicosomática y disfunción familiar). También he tenido el honor de formar miles de profesionales sanitarios en esta concepción de la medicina; tanto a nivel individual (presencial y a distancia), como grupal en formato de más de 100 talleres.

¡Amo la vida! : ver aquí y en no-dualidad.info

LO QUE PRETENDO:

Con este blog pretendo acercar mi experiencia a aquellos buscadores que se identifiquen con lo que fue mi propia búsqueda– Me dirijo a los que están hartos de no encontrar creencias psicológicas y/o espirituales (pseudosoluciones) que les permitan evitar los problemas y el sufrimiento. A los escépticos con esos talleres, cursos y libros que ofrecen, injustificada y precozmente, una inmensa o total felicidad. A los que prefieren la realidad a la fantasía. A los que están dispuestos a asumir, holísticamente, la vida como un todo.

En la práctica, acompaño a personas en el proceso de “ser lo que son” (ellos mismos), tanto en el nivel psicológico como en el espiritual. A no depender, internamente, de las presiones exteriores para que seamos como se nos pide o como se nos recomienda, desde las múltiples creencias psicológicas y/o espirituales, para alcanzar la felicidad.

Mi vocación actual es facilitar la integración de los problemas, las soluciones, el sufrimiento y la felicidad en un mismo TODO VITAL que es el silencio último y profundo de la vida.

Si no somos como se nos pide, tememos el rechazo de los demás y nos sentimos confusos y culpables por si nuestro camino, al ser diferente al de los demás, fuese equivocado. Esto, que ya es duro en el nivel psicológico, se acentúa en el nivel espiritual porque aquí, sentimos que “nos jugamos tanto”, que no deberíamos equivocarnos de ningún modo, salvo peligro de “castigo divino” o fracaso completo en la vida. Preferimos, muchas veces, entregarnos a ciertos líderes psicológico, religiosos o espirituales que nos resulten temporalmente convincente, en lugar de acceder por nosotros mismos al SER común que hay detrás de todas las personas (lo que nos constituye, en realidad). De ahí que vayamos dando tumbos de camino en camino y de maestro en maestro.